Se desperezaba cuando el día aun dormía y sentia que se pasaba la vida acostando recuerdos y rememorando viejos sentimientos.....
Y es que a veces los sueños no están hechos a medida ni distingues sus matices. Y quizá el soñar más terrenal consiste en dar forma a un silencio que nos envuelve y color a cada momento que viene.
Es lo que tiene abrir los ojos y escrutar sentimientos, alzar la vista y contemplar en ellos el efecto del tiempo.
Por el camino perecen sensaciones y reavivan viejos pensamientos que la pupila ha interiorizado como guardián del espejo y tu te empeñas en soterrar.
Y enterrar no es cosa buena porque las sensaciones no entienden de momentos y siempre, sin avisar, desembarcan tus recuerdos.
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