Se ha cansado de guardar todo aquello que antes consideraba afecto a momentos y personas especiales ... el vestido de las grandes citas, el perfume de los grandes momentos, la sonrisa de días concretos y personajes con nombre propio.
El piso de la playa en herencia a su sobrina, esa que sólo la ha llamado hace unos 3 años para darle el número de cuenta de la lista de bodas. Las plantas de la vecina del 5ºc que dejó en custodia en el verano de 2009.
Y así una insustancial lista de ritos y costumbres tácitas consagradas en su vida cotidiana... hasta hoy.
A partir de hoy exigirá no sólo eso si no que la valoren por lo que ella vale, que es mucho. Que la trataen con el cariño que se merecen y le dediquen la atención que se merece.
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